La práctica por excelencia, aparte del francés, que habremos pedido o nos habrán pedido. Realizarla o no ya es otra cosa. Hablamos de «una cubana», una «española» fuera de España, cuando realizamos un coito intermamario, es decir con la ayuda de los pechos: el pene del hombre se frota entre los pechos de la mujer, que se mantienen juntos apretándolos con las manos, hasta que él llega al orgasmo. Esta variante sexual muy apreciada, especialmente por los hombres. Para que la experiencia sea más agradable, los expertos aconsejan usar lubricante.
Más concretamente, consiste en colocar el pene entre los dos senos de la mujer y ésta ir moviéndolos con el fin de proporcionar placer al miembro masculino. Otra de las opciones es que sea el hombre quien se mueva, yendo de adelante a atrás, como si se tratara de una penetración (es conveniente utilizar algún tipo de gel lubricante).
No se sabe a ciencia cierta cuándo empezó a ponerse de moda esta práctica sexual, pero según los expertos es tan antigua como el mismo acto de la cópula. Se tiene constancia que a partir del siglo XVII se realizaba a menudo, debido a que fue una época en la que en los cánones de belleza femenina predominaban las mujeres voluptuosas y de grandes senos.
Parece ser que el término nació durante la presencia española en la isla de Cuba, en el tiempo en el que ésta perteneció a España como colonia y en la que algunas mujeres (posiblemente dedicadas a la prostitución) cubanas mantenían relaciones sexuales con los soldados españoles, realizándoles masturbaciones intermamarias. Es tan solo una suposición, ya que no existen registros historiográficos que lo confirmen. Esta es la hipótesis que un mayor número de expertos apoyan para encontrar el origen de llamar ‘cubana’ a esta curiosa práctica sexual.
Esto es todo por hoy.
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