Rondó Veneciano (II)
Un poco más adelante, no había llegado aún al punto de encuentro, se detuvo al haberle parecido escuchar unos pasos que no eran los suyos. Había tenido la impresión de sentirlos a su espalda. Pero al pararse él también lo hizo su presunto perseguidor. El silencio era absoluto. Sin dejar de estar alerta, Alfredo continuó…
