Las Aventuras de Sandra
Cuando mi hermana me rodeó la cintura con sus piernas, creí que me corría en ese mismo instante. Su boca buscaba con ansia la mía, como si todo el tiempo que llevábamos jugando con fuego nos hubiera servido de afrodisíaco. Nuestras lenguas luchaban dentro de nuestras bocas mientras los movimientos de las caderas de mi…
