El Amante de Lady Chatterly

Hay libros que no entran en el radar de casualidad. Este, por ejemplo, apareció casi de rebote, a raíz de un comentario en redes. Uno de esos “oye, ¿habéis leído esto?” que parecen inocentes… y de repente te encuentras metido en una historia bastante más intensa de lo que esperabas.

Hablamos de Lady Chatterley’s Lover, la cual tuvo adaptación al cine.

La trama arranca con Sir Clifford Chatterley, inválido de guerra, y su esposa Connie. Una pareja bien colocada, de esas que en papel encajan perfecto: casa, estatus, reuniones sociales con sonrisa medida y conversación correcta. Todo muy “como debe ser”. Todo muy frío también, aunque nadie lo diga en voz alta.

Connie, sin embargo, va por dentro en otro sitio. Tiene ese vacío que no se arregla con té fino ni con buenas maneras. Algo no encaja. Algo falta. Y ahí es donde la historia empieza a torcerse de verdad.

La irrupción de Mellors, el guardabosques de la finca, cambia el tono de todo. No llega como un romance limpio ni como una fantasía edulcorada. Es más crudo, más terrenal, más incómodo incluso para la época. Y es precisamente ahí donde el libro aprieta: en esa mezcla de deseo, clase social, cuerpo, pulsión… y lo que uno intenta negar hasta que ya no puede.

La novela, desde su publicación, no pasó precisamente desapercibida. Escándalo, censura, debates encendidos… lo típico cuando una historia se atreve a mirar de frente cosas que la “buena sociedad” prefería mantener bien escondidas bajo la alfombra.

Y sí, tiene ese punto incómodo que hoy todavía funciona: no tanto por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta. Por esa energía sexual y vital que atraviesa todo el relato como una corriente que no pide permiso.

No es un libro ligero. Tampoco pretende serlo. Pero tiene algo que engancha justo donde a veces incomoda.

Esto es todo por hoy, que bastante hemos metido ya el dedo en el avispero literario.
Esperamos que os haya gustado.
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