¿En qué provincia se compran más bolas chinas? ¿Dónde triunfan los masturbadores masculinos? ¿Y qué tienen los habitantes de Baleares con los juguetes eróticos?
España tiene sus diferencias regionales. Unos discuten sobre cómo preparar la tortilla de patatas, otros sobre dónde se come mejor y, por lo visto, también tenemos nuestras particularidades cuando llega la hora de llenar el cajón de los juguetes sexuales.
El Observatorio de la Sexualidad de VivelaVita acaba de actualizar sus investigaciones y los resultados tienen bastante miga.
La tienda erótica ha analizado 511.289 pedidos realizados desde 2017, utilizando datos reales de compra para estudiar cómo evolucionan las preferencias de sus clientes. Entre sus investigaciones encontramos comparaciones por provincias, productos más demandados y diferencias en los hábitos de consumo.
Eso sí, conviene aclarar algo antes de repartir medallas al placer: estos datos corresponden a clientes de VivelaVita, no a una muestra representativa de toda España. Tampoco permiten saber cuánto sexo practica la gente ni qué hace exactamente con lo que compra.
Pero sí nos dejan cotillear, con cifras de por medio, qué acaba entrando en las casas españolas.
Navarra, Barcelona y Madrid: tres formas distintas de llenar la cesta
Una de las investigaciones más curiosas del Observatorio de la Sexualidad compara qué categorías de productos tienen mayor presencia en los pedidos de cada provincia. Y hay sorpresas.
Navarra destaca por los masturbadores masculinos. Estos artículos aparecen en aproximadamente el 19,3 % de sus pedidos, frente al 14,5 % del resto de España. Una diferencia considerable que coloca a la comunidad foral entre los territorios donde más peso tienen estos productos dentro de la cesta de compra.
En Barcelona, en cambio, el protagonismo se lo lleva la lencería erótica, presente en torno al 5,9 % de los pedidos. Quizá no sea una cifra espectacular a primera vista, pero supera la proporción registrada en el resto del país.
Madrid presenta otra particularidad: compra proporcionalmente menos productos clasificados para usuarios de nivel avanzado que el resto de España.
Y hay más diferencias repartidas por el mapa. Asturias sobresale por la presencia de artículos BDSM en sus pedidos, mientras que La Rioja destaca en cosmética erótica y Baleares en productos destinados al placer anal.
Claro que comprar más productos de una categoría no convierte automáticamente a sus habitantes en expertos practicantes. Lo único que podemos afirmar es que esos artículos ocupan una mayor proporción de sus pedidos. La imaginación sobre lo que ocurre después de recibir el paquete ya es cosa vuestra.
¿Dónde se compran más juguetes sexuales para mujeres?
Aquí aparece una de las diferencias más interesantes del estudio.
Baleares encabeza la clasificación de compras de juguetes destinados al placer femenino en solitario, presentes en el 18,3 % de los pedidos analizados en las islas.
En el extremo contrario encontramos Navarra, donde estos artículos representan aproximadamente el 11,1 %.
Resulta curioso que Navarra destaque precisamente por los masturbadores masculinos mientras registra una proporción mucho menor de productos de esta categoría femenina.
¿Significa eso que las mujeres navarras utilizan menos juguetes? Ni mucho menos. Los datos hablan de compras realizadas en una tienda concreta, no de la vida sexual de todas las mujeres de la provincia.
Entre ambos extremos aparecen porcentajes bastante próximos:
- Girona: 13,8 %.
- Lleida: 13,5 %.
- Barcelona: 13,5 %.
- Madrid: 13,2 %.
- Tarragona: 13,2 %.
Las diferencias existen, aunque tampoco estamos ante dos Españas sexualmente irreconciliables. En muchos territorios, las cifras se mueven en márgenes relativamente similares.
Bolas chinas, anillos para el pene y huevos vibradores: cada provincia tiene sus preferencias
El Observatorio también ha querido averiguar qué juguetes destacan especialmente en determinados territorios. Y aquí el mapa se pone bastante más entretenido.
Cantabria sobresale por las bolas chinas. Aparecen en el 4,1 % de sus pedidos, frente al 1,5 % del resto de España. Proporcionalmente, casi el triple.
En Baleares destacan los anillos para el pene, presentes en el 12,7 % de las compras, mientras que en el resto del país representan un 7,9 %.
Ourense también tiene su particularidad: los huevos vibradores aparecen en el 7,3 % de sus pedidos, frente al 3,1 % registrado en el resto de España.
Y Barcelona vuelve a aparecer, aunque esta vez por el motivo contrario. Los huevos vibradores solo están presentes en el 1,8 % de los pedidos barceloneses, por debajo del 3,3 % del resto del país.
Hay que tener presente un matiz: estos no son necesariamente los juguetes más vendidos en cada provincia, sino aquellos cuya presencia se diferencia más de la media. De hecho, los dildos y vibradores convencionales siguen ocupando posiciones destacadas en buena parte del territorio.
Así que nada de proclamar a Cantabria capital nacional de las bolas chinas y organizar un desfile. Aunque, reconozcámoslo, tendría su gracia.
Lo que compramos no siempre cuenta lo que hacemos en la cama
El trabajo de VivelaVita permite observar diferencias interesantes en el consumo de productos sexuales, especialmente porque utiliza compras reales y no únicamente respuestas a cuestionarios. Pero también tiene limitaciones.
Las comparaciones territoriales se basan en muestras específicas de pedidos, distintas del total histórico de 511.289 compras. Además, la provincia se determina por la dirección de envío, que no siempre coincide con el lugar donde vive quien compra.
Y hay otra cuestión que merece la pena recordar: comprar un juguete sexual no significa necesariamente utilizarlo, del mismo modo que no comprarlo tampoco significa tener una vida sexual aburrida.
Hay quien disfruta explorando novedades, quien lleva años utilizando su vibrador favorito, quien prefiere compartir juguetes con su pareja y quien encuentra todo lo que necesita sin abrir jamás una tienda erótica. Ninguna provincia tiene el monopolio del placer.
Lo divertido de estos informes es descubrir que incluso cuando compramos productos destinados a nuestra intimidad aparecen diferencias territoriales. Algunas resultan previsibles; otras, bastante sorprendentes.
Y ahora viene la pregunta inevitable: ¿os reconocéis en las preferencias de vuestra provincia o vuestro cajón de los juguetes va completamente por libre?
Gracias por acompañarnos en este pequeño recorrido por la geografía del placer. Contadnos en los comentarios qué dato os ha sorprendido más y si vuestra provincia merece una investigación aparte.
Y compartid el artículo con esa persona que presume de conocer todos los secretos de España. A ver si también sabía lo de Cantabria y las bolas chinas.
