Los 8 orgasmos que casi nadie te explicó (y probablemente te estás perdiendo alguno)

La mayoría de las personas con vulva crecen aprendiendo dos cosas sobre los orgasmos: que tienen algo que ver con el clítoris y que son terriblemente difíciles de conseguir.

No es raro. En una encuesta reciente realizada por Beducated, solo una pequeña minoría afirmó haber recibido educación sexual que hablara realmente de placer. El resto recibió el pack básico de siempre: preservativos, embarazos no deseados y alguna charla apocalíptica sobre infecciones de transmisión sexual.

Y sí, los orgasmos clitorianos son maravillosos. Nadie viene aquí a quitarles mérito. Pero reducir todo el placer sexual a una sola vía es como decir que toda la gastronomía mundial consiste en hacer tostadas.

La realidad es bastante más interesante.

Los 8 tipos de orgasmos femeninos

1. Orgasmo clitoriano

El clásico. El protagonista. El que se lleva casi toda la fama.

Suele sentirse intenso, localizado y explosivo. La investigación lleva años mostrando que aproximadamente el 75% de las mujeres necesita estimulación del clítoris para alcanzar el orgasmo durante el sexo en pareja. Para muchas personas, este es el único tipo de orgasmo que conocen. Pero no tiene por qué ser el único del menú.

2. Orgasmo en la entrada vaginal

Mucho menos famoso y bastante infravalorado.

Se experimenta como una sensación profunda y palpitante cerca de la abertura vaginal. Como la conversación suele saltar directamente al punto G, esta zona pasa desapercibida con frecuencia, a pesar de estar llena de terminaciones nerviosas capaces de proporcionar muchísimo placer.

3. Orgasmo del punto G

Probablemente el más debatido después del clitoriano.

Suele asociarse con una sensación de plenitud interna y, en algunas personas, con el squirting. Generalmente responde mejor a una presión firme y rítmica sobre la pared frontal de la vagina. Quienes lo experimentan suelen describirlo como diferente al orgasmo clitoriano: menos explosivo y más envolvente.

4. Orgasmo cervical

El de cocción lenta.

Las personas que lo describen suelen hablar de una experiencia profunda, expansiva e incluso emocionalmente intensa. Normalmente requiere un alto nivel de excitación, relajación, confianza y estimulación gradual. No suele ser un orgasmo que aparezca con prisas, precisamente porque las prisas son enemigas de casi todo lo divertido.

5. Orgasmo anal

Más frecuente de lo que muchos imaginan.

La zona anal contiene una gran cantidad de terminaciones nerviosas y forma parte de la misma red pélvica relacionada con otras experiencias de placer. Aquí la fórmula es sencilla: comunicación, lubricante, paciencia y consentimiento. El orden importa.

6. Orgasmo de pezones

Este tiene respaldo neurocientífico bastante sólido.

Un estudio de la Universidad de Rutgers observó que la estimulación de los pezones activa regiones cerebrales relacionadas con la estimulación genital. Algunas mujeres pueden alcanzar el orgasmo únicamente mediante la estimulación de los pechos, algo que para quienes nunca lo han experimentado suele sonar a superpoder sexual.

7. Orgasmo de garganta

Es probablemente el más desconocido de la lista.

Su origen suele relacionarse con prácticas de respiración consciente, trabajo corporal y algunas corrientes tántricas más que con una estimulación física directa. Aunque la evidencia científica todavía es limitada, existen numerosas experiencias personales que describen sensaciones orgásmicas vinculadas a este tipo de prácticas.

8. Orgasmo mental

Sí, sin contacto físico.

Algunas personas afirman alcanzar el orgasmo mediante fantasías, meditación, respiración profunda o estados intensos de concentración corporal. Puede parecer algo místico, pero si el cerebro es el órgano sexual más importante que tenemos, quizá no resulte tan extraño después de todo.

Por qué esto importa más de lo que parece

Los datos de Beducated muestran una diferencia llamativa.

Mientras que el 85% de los hombres afirma llegar al orgasmo siempre o la mayoría de las veces durante el sexo en pareja, entre las mujeres la cifra ronda el 46%.

Sin embargo, esa diferencia se reduce enormemente durante la masturbación.

La conclusión es difícil de ignorar: muchas mujeres saben perfectamente qué les produce placer. El problema aparece cuando entra otra persona en escena y la comunicación se queda por el camino.

Hay otro dato igual de revelador: el 58% de las mujeres reconoce haber fingido un orgasmo alguna vez, frente al 23% de los hombres.

No porque exista menos deseo.

No porque sus cuerpos funcionen peor.

En muchos casos, simplemente porque nadie les enseñó cómo explorar, comunicar o comprender lo que realmente les gusta.

Es posible que te estés perdiendo algo… y eso tiene solución

La buena noticia es que descubrir nuevas formas de placer no requiere un doctorado, una cueva en el Himalaya ni un retiro tántrico de tres semanas donde todo el mundo habla susurrando.

A veces basta con información fiable, curiosidad y ganas de explorar sin presión.

El test de dos minutos de Beducated sirve como punto de partida personalizado según tu experiencia, tus intereses y aquello que te gustaría mejorar. A partir de ahí, recomienda cursos impartidos por educadores sexuales, profesionales de la salud y especialistas en relaciones.

En otras palabras: la educación sexual que probablemente deberías haber recibido hace años, pero que llega ahora. Más vale tarde que seguir creyendo que el clítoris era el único botón del mando.

Esto es todo por hoy.

Esperamos que hayas descubierto que el placer tiene bastante más variedad que el menú de una cafetería de aeropuerto.

Y si esta lectura te ha desmontado algún mito o te ha despertado la curiosidad, compártela. Nos ayudas a difundir educación sexual útil y, de paso, a que menos gente siga pensando que existen exactamente dos tipos de orgasmo: el suyo y el de las películas.

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