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BDSM y Matrimonio: El inicio

Arrancamos esta nueva aventura llena de emoción, suspense e intriga. Bueno, y de ese nervio raro de no saber muy bien dónde te estás metiendo. Que sí, que motiva… pero también acojona un poco. Aun así, aquí estamos: valientes, tirando para adelante aunque truene, nieve o granice. Eso sí, si se cae el servidor ya no es culpa nuestra, que tampoco hacemos milagros.

Y ahora viene la gran pregunta: ¿por dónde empezamos? Pues fácil. Bueno… fácil en teoría. Porque esto, en el fondo, todos lo hemos intentado o lo hemos sufrido alguna vez. Sí, sí… “por detrás y a la fuerza” y ese tipo de ideas brillantes que salen cuando dos neuronas se juntan y deciden liarla. Tranquilos, ya las hemos encerrado.

Antes de hacer nada (y aquí viene lo importante)

Al igual que en cualquier tipo de relación —personal, sexual, sentimental o lo que surja— no podemos dar un paso a lo loco sin pensar en lo que puede pasar después.
En el BDSM es exactamente igual, aunque 50 Sombras de Grey haya hecho creer a más de uno que esto va de improvisar y ya.

Así que vamos a lo básico:

1. Saber qué quieres (y qué buscas)
Parece lo mismo, pero no lo es.
Ejemplo absurdo pero útil: tienes una cuchara y un plato de sopa. La relación es la cuchara. El objetivo es comerte la sopa.
Sí, es raro. Sí, está cogido con pinzas. Pero lo has entendido, que es lo importante.

2. Infórmate antes de liarla
Lee, mira, investiga. No te lances sin tener ni idea.
Porque intentar esto sin saber es como querer comerte sopa de sémola con un tenedor: no vas a ninguna parte.
Si aun así lo consigues… escríbenos. Te nombramos líder supremo sin dudarlo.

3. Habla con tu pareja (pero habla de verdad)
Antes de atar a tu pareja a un árbol mientras tú haces cualquier fantasía absurda a 1.000 km de distancia… se comenta.
Esto es cosa de dos. No es tu película en solitario.


Planteamiento: cómo NO cagarla al decirlo

Vamos a dejar esto claro:
No, no consiste en agarrar del pelo, soltar cuatro bofetadas y empezar el show.
Si pensabas que iba por ahí… mal. Muy mal.
Esto es BDSM, no maltrato.

Ahora sí, lo que toca:

1. Di lo que quieres
Confiesa que te gustaría incorporar juegos nuevos.
Pero ojo: no es para “arreglar” nada, es para disfrutar más juntos. Siempre desde la diversión, nunca desde la obligación.

2. Explica qué te atrae y por qué
Cuenta lo que te llama la atención y deja claro que luego hay turno de preguntas.
Todas. Las que quiera. Sin prisas.

3. Deja claros los límites (esto es sagrado)
Aquí viene una diferencia clave:

  • Algo puede no gustar, pero quizá se podría explorar.
  • Algo puede no aceptarse, y ahí no hay discusión.

Ejemplo claro:
No le gusta el dolor → igual no quiere azotes.
Pero no aceptar algo significa que eso no se hace nunca, punto.

Y por si alguien anda perdido:
hay mil formas de BDSM sin dolor ni humillación.

4. Escucha lo que tenga que decir
Dudas, miedos, curiosidad… todo vale.
Y si puedes, pásale info, fuentes o lo que hayas visto. No le dejes solo/a en esto.

5. Empieza suave si hay dudas
Si le interesa pero le da respeto, empieza con juegos eróticos más light.
Nada de lanzarte a lo bestia. Aquí se entra poco a poco.

6. Y luego, cúrratelo
Ese día (y los siguientes), más atención, más tiempo, más ganas.
Preliminares largos, juego, conexión… lo que haga falta.
Que la experiencia sume, no que deje cara de “¿qué ha pasado aquí?”

Puedes ver más consejos de la guia, aquí.

Esto es todo por hoy… o bueno, por ahora, que tampoco queremos que salgáis corriendo.
Si os ha gustado, compartidlo, comentadlo, gritadlo por la ventana si hace falta. Que a nosotros nos dais la vida y a la web le viene de lujo.

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