El post de no va tanto de repetir lo que ya soltamos ayer sobre sumisión vs esclavitud (para eso ya tenéis el otro, no me hagáis trabajar dos veces), sino de algo más útil: orientarte un poco. Saber dónde estás, qué te pone, qué te falta… y también desmontar un par de ideas absurdas que la gente sigue comprando como si esto fuera una peli mala.
Además, dejaré por ahí unas normas de ejemplo, que sé que es lo que más morbo y curiosidad genera. Luego no digáis que no doy material.
Niveles de sumisión (o el caos organizado)
Antes de empezar: no, los fetichistas no entran como “nivel”.
Pueden mezclarse, sí. Pero hay gente cuyo motor es el fetiche y punto. Les da igual quién esté delante mientras haya ese estímulo. Eso es otra película.
Ahora sí:
1. Light
El clásico. Sumisión suave, erótica, dentro de una relación más o menos normal.
Ataduras, algún insulto juguetón, azotes ligeros… todo mientras hay sexo y risas. Nada de dramas.
2. Light-suave (sí, el nombre es raro, pero se entiende)
Un paso más en lo juguetón. Aquí ya entra algo de estética o fetiche: ropa, roles, accesorios…
Desde “ponte este collar y eres mi perrita” hasta el típico disfraz que da entre vergüenza y risa.
Sigue siendo juego. Importante: sigue siendo juego.
3. El/la que pide lo suyo
Aquí la persona sumisa ya sabe lo que quiere… y lo pide.
Marca límites, propone cosas, dirige en parte la situación.
Sí, hay sumisos que mandan más de lo que parece. Sorpresa.
4. Nivel medio (el terreno interesante)
Como mi caso con mi sumiso.
Hay dominación real, pero con tiempos y límites bien definidos.
Pueden aceptar cosas que no les encantan… pero porque lo han hablado antes. No hay magia, hay negociación.
5. Sumiso/a-esclavo/a puntual
Aquí ya aparece más el dolor y la humillación como base…
pero con tiempo limitado. Sesiones, momentos concretos, nada de vivir así todo el día.
6. El/la masoquista
Este va a lo suyo: dolor = placer.
No necesita una identidad sumisa como tal.
Puede hacer de sumiso, sí. Pero solo para llegar a lo que le interesa: el dolor. Lo demás es decorado.
El lío del 24/7 (spoiler: no es lo que crees)
7. 24/7 “1”
Relación constante, pero con sentido común.
La persona sumisa tiene vida: trabajo, amigos, salir a la calle sin ir con un cartel de “soy sumiso”.
Hay límites. Hay pausas. Hay acuerdos.
8. 24/7 “2”
Aquí ya entramos en terreno más serio:
no hay límites como tal, o se acepta que el dominante pueda empujarlos.
Pero sigue habiendo vida externa. No es una jaula (todavía).
9. 24/7 “3” (el mito mal contado)
Esto es lo que todo el mundo cree que es un 24/7… y casi nadie entiende bien.
Entrega total.
Pero incluso aquí puede haber vida social “de cara a la galería”.
La diferencia está en que la sumisión sigue activa aunque no se vea. Mensajes, órdenes, dinámicas… todo pactado.
Y luego… el extremo
El de verdad. El que hace que más de uno diga “hostia”.
Sin límites.
Sin vida social real.
Dependencia total del dominante.
Vivir en su casa, limpiar, servir, no salir salvo orden… el pack completo.
¿Existe? Sí.
¿Es para todo el mundo? Ni de broma.
Ejemplo de normas (para que os hagáis una idea… o os asustéis un poco)
Voy a dejar un fragmento de contrato. Esto es un ejemplo, no un estándar universal ni algo que debáis copiar como loros.
Conducta general
- La sumisa se adaptará en cuerpo, actitud y hábitos a los deseos del Amo.
- Se dirigirá a él con respeto (sí, “Amo”, “Señor”… lo típico).
- Aceptará críticas… incluso cuando escuezan.
- No ocultará información relevante (física o emocional).
- Pedirá permiso para moverse si están juntos.
- Mantendrá el material limpio (esto parece básico, pero no lo es tanto…).
- Se encargará de tareas domésticas asignadas.
- La masturbación… bajo permiso.
- Uso de ciertos accesorios (castidad, látex, etc.) según orden.
Apariencia
- Cuidado corporal enfocado al gusto del dominante.
- Posible exposición (pública o privada) siempre consensuada.
- Vestimenta controlada.
- Higiene y mantenimiento constantes.
Sí, leído así suena duro.
Pero esto sin consentimiento, comunicación y cabeza no es BDSM: es otra cosa bastante más fea.
Errores típicos sobre la sumisión (y aquí viene el bofetón de realidad)
Esto pasa demasiado. Demasiado.
- La sumisión NO es ser utilizado, es ser útil.
Si conviertes a alguien en un objeto sin valor, lo único que consigues es romperlo. Y luego vienen los lloros. - La sumisión NO es ser menos, es pensar menos en uno mismo.
Durante una sesión puedes decir barbaridades. Forma parte del juego.
Pero fuera de ahí, toca reconocer, cuidar y valorar. - La sumisión no es lo que te hacen, es lo que tú eliges hacer.
Si esto no nace de dentro, no funciona. Se nota. Y se cae.
Y con esto ya tenéis material para discutir, probar o replantearos cosas.
Esto es todo por hoy.
Si habéis llegado hasta aquí sin replantearos al menos una cosa… mentís.
Esperamos que os haya gustado (aunque sea un poco, tampoco vamos a pedir milagros).
Y oye, si lo compartís o dejáis un comentario, prometemos no obligaros a limpiar la casa… de momento.
